Querida ausente (CCV)
Querida ausente:
Así es la vida, compañera.
Otro trabajo que termina,
otra vez vuelta a empezar.
Pero me llevo lo aprendido
en el zurrón nuevo,
y sigo adelante
mi camino
con la satisfacción
del que hizo lo que pudo.
El ambiente del bar
es base para escribir una novela.
El pianista,
las tres edades de los camareros,
la poesía que se desprende de sus paredes
que han visto tanto...
En ocasiones,
no se trata de cuál es el resultado
de una misión,
sino de cuánto amor se ha entregado
a una obra.
Los frutos definitivamente vendrán
y no quizás
como calculamos en un inicio.
Su recogida
no podrá ser meditada.
Aparecerán como virtuosos
espejismos
para ser tratados
como elementos de un sueño
en el que yaciéramos
adormecidos
y tranquilos
como niños que reposaran
a la sombra
de un árbol apesadumbrado.
Así es la vida, compañera.
Otro trabajo que termina,
otra vez vuelta a empezar.
Pero me llevo lo aprendido
en el zurrón nuevo,
y sigo adelante
mi camino
con la satisfacción
del que hizo lo que pudo.
El ambiente del bar
es base para escribir una novela.
El pianista,
las tres edades de los camareros,
la poesía que se desprende de sus paredes
que han visto tanto...
En ocasiones,
no se trata de cuál es el resultado
de una misión,
sino de cuánto amor se ha entregado
a una obra.
Los frutos definitivamente vendrán
y no quizás
como calculamos en un inicio.
Su recogida
no podrá ser meditada.
Aparecerán como virtuosos
espejismos
para ser tratados
como elementos de un sueño
en el que yaciéramos
adormecidos
y tranquilos
como niños que reposaran
a la sombra
de un árbol apesadumbrado.
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