Querida ausente (CCII) : Si te piden mi cabeza en una bandeja de plata
Si te piden mi cabeza en una bandeja de plata,
y no sabes qué responder
y te atienes a las consecuencias
de la inacción
y todavía así no sabes qué responder
entrégala
mas yo no opondré
resistencia alguna
y pondré la sonrisa
de las mejores ocasiones
para que el tributo sea entregado
de la mejor forma posible.
Si te piden que mientas,
que difames
y así lo haces
a sabiendas
de toda la confianza
que he depositado
en tí,
y que tal vez
no vuelva
a depositar
pues sabemos
que quien la hace una vez
vuelve a hacerla en repetidas ocasiones,
hazlo sin dudarlo,
no te arrepientas
.
Si te piden mi cabeza en una bandeja
de plata,
adorna la bandeja
y haz de mi parte algunas reverencias,
practica el rendez vous
clásico.
Si te piden que hagas todas esas
cosas,
o si las haces por cuenta propia,
no entiendo
por qué desde el principio
no fuiste capaz
de dejar las cosas claras
y evitar muchos malentendidos.
Mas no me dedicaré
a culparte,
y no serás juzgada,
por mí quedas exculpada.
Tan sólo te diré que te nombro
cómplice,
co-autora sentimental
de las noches
en vela,
de los desvelos de más de una madrugada.
En este desenlace no valen
las excusas
pero contigo haré la excepción
de que siempre
tendrás una coartada.
Sé que me has defendido
más de una vez
y que has llegado a enfrentar
alguna mascarada.
Si te piden mi cabeza en una bandeja
de plata,
y por pura convención
accedes de una vez
a efectuar el corte
con la cuchilla afilada,
¡hazlo de una vez y termina
con tu misión!
La noche rescinde el alma.
y no sabes qué responder
y te atienes a las consecuencias
de la inacción
y todavía así no sabes qué responder
entrégala
mas yo no opondré
resistencia alguna
y pondré la sonrisa
de las mejores ocasiones
para que el tributo sea entregado
de la mejor forma posible.
Si te piden que mientas,
que difames
y así lo haces
a sabiendas
de toda la confianza
que he depositado
en tí,
y que tal vez
no vuelva
a depositar
pues sabemos
que quien la hace una vez
vuelve a hacerla en repetidas ocasiones,
hazlo sin dudarlo,
no te arrepientas
.
Si te piden mi cabeza en una bandeja
de plata,
adorna la bandeja
y haz de mi parte algunas reverencias,
practica el rendez vous
clásico.
Si te piden que hagas todas esas
cosas,
o si las haces por cuenta propia,
no entiendo
por qué desde el principio
no fuiste capaz
de dejar las cosas claras
y evitar muchos malentendidos.
Mas no me dedicaré
a culparte,
y no serás juzgada,
por mí quedas exculpada.
Tan sólo te diré que te nombro
cómplice,
co-autora sentimental
de las noches
en vela,
de los desvelos de más de una madrugada.
En este desenlace no valen
las excusas
pero contigo haré la excepción
de que siempre
tendrás una coartada.
Sé que me has defendido
más de una vez
y que has llegado a enfrentar
alguna mascarada.
Si te piden mi cabeza en una bandeja
de plata,
y por pura convención
accedes de una vez
a efectuar el corte
con la cuchilla afilada,
¡hazlo de una vez y termina
con tu misión!
La noche rescinde el alma.
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