Como volcanes templados

Como volcanes templados,
que renuncian
a su erupción,
hemos
hecho de la renuncia
un canto
a lo sostenible,
a lo perdurable,
a la constancia
que invoca
el sacrificio
.

Y éso nos honra,
nos dignifica,
pero al mismo tiempo,
nos atormenta
y nos tortura.

Entonces un día vendrá
sin más presagio,
una dulce esperanza
con nombre de ternura,
que comience en un yo
y termine en un nosotros
como sujeto de la oración.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un cuento serbio en verso (la oscura moral del antihéroe)

Construiremos algo nuevo