discúlpeme señor, discúlpeme señora

discúlpeme señora , discúlpeme señor
no vine a este parque a hablar
de sus costumbres sexuales
ni del sexo de los ángeles
suponiendo que estos tuvieran
dicha atribución

pero ya que comienza
le diré que sus éxitos de alcoba
no son de mi incumbencia

el ser humano
por sí solo busca su propia y colectiva complacencia

le agradecería
que dejara a los perros ser lo que son
y que a los hombres y mujeres
no los rebaje a la altura de los canes

por eso le recuerdo
que mi máximo interés como el suyo
supongo
es que mi hijo sea feliz
con sus amigos
y crezca radiante y dichoso

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