Querida mía : En mañanas de Marzo...
Querida mía :
En mañanas de Marzo...
Mientras el panorama laboral
parece un desierto
por el que uno vuelve a caminar
y en el que se divisan las dunas,
las piedras gigantescas
y apenas hay oasis,
uno se refugia en los versos
como una trinchera necesaria.
Como imagen intermitente
regresas una y otra vez a mi mente.
Un no tardío, apenas esbozado por tus labios,
contradijo el sí que tus ojos parecían decir.
Entretanto, yo ya era presa fácil
de tu inconsciente seducción,
habitante de un sueño
del que no desear jamás despertar.
He aceptado
cuando hay personas que dicen no, desde el principio.
Pero en este caso ya era tarde, ya estaba embarcado y era mar adentro.
¿Cómo saltar de una nave en marcha cuando está tan lejos del puerto?
¿Cómo esbozar una marcha atrás cuando todo apuntaba al futuro?
Breves actos de un quizás postergado
y un amor a raudales
que no sabe contenerse,
¡rezuma el vaso del afecto!
Aquí, en esta trinchera de amor,
no diremos siempre pero diremos
te espero.
En mañanas de Marzo...
Mientras el panorama laboral
parece un desierto
por el que uno vuelve a caminar
y en el que se divisan las dunas,
las piedras gigantescas
y apenas hay oasis,
uno se refugia en los versos
como una trinchera necesaria.
Como imagen intermitente
regresas una y otra vez a mi mente.
Un no tardío, apenas esbozado por tus labios,
contradijo el sí que tus ojos parecían decir.
Entretanto, yo ya era presa fácil
de tu inconsciente seducción,
habitante de un sueño
del que no desear jamás despertar.
He aceptado
cuando hay personas que dicen no, desde el principio.
Pero en este caso ya era tarde, ya estaba embarcado y era mar adentro.
¿Cómo saltar de una nave en marcha cuando está tan lejos del puerto?
¿Cómo esbozar una marcha atrás cuando todo apuntaba al futuro?
Breves actos de un quizás postergado
y un amor a raudales
que no sabe contenerse,
¡rezuma el vaso del afecto!
Aquí, en esta trinchera de amor,
no diremos siempre pero diremos
te espero.
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