Sin señales de tí

Sin señales de tí,
amparándome en el único indicio
que el silencio propone
y sobre él construir
algunos versos
que encaren la tarde y tu ausencia.
Sobre este refugio mudo
podremos decir
que la paz habita en él
y todo es calma y sosiego.
La palabra se hace resistente
al desaliento,
a la hipotética conjura
de dioses inexistentes,
a la geometría
conjunta de la trayectoria de los astros
y al tiempo que no alienta demasiado.
La meta no es abrazar un cuerpo,
atraparlo, encadenarlo y dominarlo.
El objetivo es adorarte en el lenguaje tibio
de la crónica distante
y hacerte saber
de la evolución de un sentimiento.

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