Los hijos son un tesoro
Querida ausente:
Los hijos son un tesoro.
Lo suponen todo.
Con sus dibujos y dedicatorias especiales,
son capaces de llenar un día gris
del color de un prado primaveral,
y hacer del edificio más anodino
un palacio con encanto.
El hilo conductor de la alegría que construyen,
se llama amor.
Tu hija tiene a su padre.
Cuando en los primeros compases
del baile
tus ojos hicieron la pregunta,
mi respuesta fue afirmativa.
"Pues claro, ¿por qué no?"
Pero no era mi mayor propósito
separar a una niña de su padre,
ni entrar a navegar en los mares
de la calumnia ni la difamación,
aunque fuera una cuestión irremplazable
si deseaba tu amor con el tumultuoso
ímpetu de los volcanes inapagados,
si deseaba tu amor
como todavía lo deseo.
tras unas cuantas primaveras.
Como consecuencia,
guardo el recuerdo del afecto
y la ternura que mostraba,
y en mi corazón hay un recuerdo especial
para la hija con padre que fue para mí como tal.
Querida ausente:
ya soñamos en los jardines lejanos
donde los culpables por amar
deberían cumplir sus condenas
esperando el momento
en que juntar
de una vez por todas
sus almas.
Los hijos son un tesoro.
Lo suponen todo.
Con sus dibujos y dedicatorias especiales,
son capaces de llenar un día gris
del color de un prado primaveral,
y hacer del edificio más anodino
un palacio con encanto.
El hilo conductor de la alegría que construyen,
se llama amor.
Tu hija tiene a su padre.
Cuando en los primeros compases
del baile
tus ojos hicieron la pregunta,
mi respuesta fue afirmativa.
"Pues claro, ¿por qué no?"
Pero no era mi mayor propósito
separar a una niña de su padre,
ni entrar a navegar en los mares
de la calumnia ni la difamación,
aunque fuera una cuestión irremplazable
si deseaba tu amor con el tumultuoso
ímpetu de los volcanes inapagados,
si deseaba tu amor
como todavía lo deseo.
tras unas cuantas primaveras.
Como consecuencia,
guardo el recuerdo del afecto
y la ternura que mostraba,
y en mi corazón hay un recuerdo especial
para la hija con padre que fue para mí como tal.
Querida ausente:
ya soñamos en los jardines lejanos
donde los culpables por amar
deberían cumplir sus condenas
esperando el momento
en que juntar
de una vez por todas
sus almas.
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