Un mundo raro
(...) Por que yo a donde voy hablaré de tu amor
como un sueño dorado y olvidando el rencor
no diré que tu adiós me volvió desgraciado
Y si quieren saber de mi pasado
es preciso decir otra mentira
les diré que llegue de un mundo raro
que no sé del dolor que triunfé en el amor
y que nunca he llorado (...)
Un mundo raro (José Alfredo Jiménez)
Un mundo raro que nos enseña
tras los rastros de ecos
que dejan un simulacro
tras otro
como lección cotidiana
.
Para aprender ...
Hace falta engañarse de veras,
decir que vendrás algún día,
a sabiendas
de que será una empresa difícil
mas no imposible.
Y repetirlo a diario.
He escrito tanto sobre tí,
y sobre lo que se siento por tí,
casi un poema diario
desde hace unos cuantos años
desde este recinto cerrado,
cuartel de una primavera que tarda
en aparecer,
pero que existe ya
en mi interior
y puja por salir
a la clara luz
para serte mostrada.
Por eso he vivido en la oscuridad
a la que vuelvo
para hacerle un homenaje
al silencio,
y a los golpes duros de la vida
a los que se refería Vallejo.
Y tras el umbral
de una falsa ilusión,
de una promesa
incierta,
sentarme
y construirle versos al dolor
que dejó tu adiós
y al placer de haberte adorado.
En este mundo raro: No haré muchos planes.
Te amueblaré un rincón de mi corazón
en el que no quepa
el veneno ni tampoco la daga,
y serás bienvenida
una y otra vez
a la mesa dispuesta con un cesto de naranjas y agua de la mañana.
como un sueño dorado y olvidando el rencor
no diré que tu adiós me volvió desgraciado
Y si quieren saber de mi pasado
es preciso decir otra mentira
les diré que llegue de un mundo raro
que no sé del dolor que triunfé en el amor
y que nunca he llorado (...)
Un mundo raro (José Alfredo Jiménez)
Un mundo raro que nos enseña
tras los rastros de ecos
que dejan un simulacro
tras otro
como lección cotidiana
.
Para aprender ...
Hace falta engañarse de veras,
decir que vendrás algún día,
a sabiendas
de que será una empresa difícil
mas no imposible.
Y repetirlo a diario.
He escrito tanto sobre tí,
y sobre lo que se siento por tí,
casi un poema diario
desde hace unos cuantos años
desde este recinto cerrado,
cuartel de una primavera que tarda
en aparecer,
pero que existe ya
en mi interior
y puja por salir
a la clara luz
para serte mostrada.
Por eso he vivido en la oscuridad
a la que vuelvo
para hacerle un homenaje
al silencio,
y a los golpes duros de la vida
a los que se refería Vallejo.
Y tras el umbral
de una falsa ilusión,
de una promesa
incierta,
sentarme
y construirle versos al dolor
que dejó tu adiós
y al placer de haberte adorado.
En este mundo raro: No haré muchos planes.
Te amueblaré un rincón de mi corazón
en el que no quepa
el veneno ni tampoco la daga,
y serás bienvenida
una y otra vez
a la mesa dispuesta con un cesto de naranjas y agua de la mañana.
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