Poema sin remitente

Como el que enarbola una bandera
que no representa a ninguna patria,
pero que habla por sí misma
del amor,
me pongo a escribirte
este poema
que podría ser enviado
en un sobre
con tu nombre puesto
en letras grandes y en cursiva
en un sobre cerrado
sin remitente.

No has de saber quien lo escribe
pues rápidamente sabrás de quien se trata,
qué asuntos vienen a ser tratados,
qué nostalgias,
qué costumbres,
qué afectos van como polizones
resguardados tras las palabras.

Será un asunto recurrente :
el mar, el navío, el marinero,
las islas que atesoro
que apenas salen en los mapas.

Verás que cualquier pálida luz
es válida,
para sellar la sonrisa de una noche inclinada,
en ciudades poligonales
como hexágonos,
tras los portones
de palacios de silentes vigías.

La luna es un jardín amurallado,
que sale libre cuando le place,
que se esconde tras un edificio
o tras una nube,
tras el rostro de un astro en su trayectoria, incalculable.

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