Postulados de tardes frías
Es la tierra de Soria árida y fría.
Por las colinas y las sierras calvas,
verdes pradillos, cerros cenicientos,
la primavera pasa
dejando entre las hierbas olorosas
sus diminutas margaritas blancas.
Campos de Soria Antonio Machado
Como postulados de tardes frías
donde el viento
congelara el pensamiento,
los bancos ya han quedado
vacíos
tras nuestra presencia
y hemos partido
con rumbo
a otro eslabón
del día,
al presenciar a Baco
repartir su vino del Duero generoso.
Un ciruelo deja entrever sus flores rosadas
y los niños juegan.
Hay que agradecer al alma libre
su corazón libertario,
su mano bondadosa,
su espíritu creativo e incendiario,
que busca en lo novedoso,
dejar atrás
cualquier indicio,
cualquier lastre,
del pasado que encadena,
de la bola del prisionero que se arrastra.
Cuando vienes a mí, como un verso que repite
recursivamente, alma misteriosa y profunda,
pienso...
¡Ven conmigo, mágica Pastora!
¡No te pediré más que tu sonrisa!
Y en los tiempos distantes
en los que los cuerpos forman
disonantes círculos,
aceptaré tu soledad
que junto a la mía,
formarán en la sencilla aritmética
de dos armónicas soledades.
Por las colinas y las sierras calvas,
verdes pradillos, cerros cenicientos,
la primavera pasa
dejando entre las hierbas olorosas
sus diminutas margaritas blancas.
Campos de Soria Antonio Machado
Como postulados de tardes frías
donde el viento
congelara el pensamiento,
los bancos ya han quedado
vacíos
tras nuestra presencia
y hemos partido
con rumbo
a otro eslabón
del día,
al presenciar a Baco
repartir su vino del Duero generoso.
Un ciruelo deja entrever sus flores rosadas
y los niños juegan.
Hay que agradecer al alma libre
su corazón libertario,
su mano bondadosa,
su espíritu creativo e incendiario,
que busca en lo novedoso,
dejar atrás
cualquier indicio,
cualquier lastre,
del pasado que encadena,
de la bola del prisionero que se arrastra.
Cuando vienes a mí, como un verso que repite
recursivamente, alma misteriosa y profunda,
pienso...
¡Ven conmigo, mágica Pastora!
¡No te pediré más que tu sonrisa!
Y en los tiempos distantes
en los que los cuerpos forman
disonantes círculos,
aceptaré tu soledad
que junto a la mía,
formarán en la sencilla aritmética
de dos armónicas soledades.
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