Nadie atentará contra vuestro paraiso
Si el paraíso es una casa de altos muros,
rejas impenetrables,
y un jardín con árboles frutales
que dan una buena sombra
en los días más calurosos del verano o
una fuente, una glorieta repleta de bancos
en los que sentarse,
una arquitectura apropiada
que presente una clara ventaja,
un album de fotos
en las que mostrar lo que fuímos
o lo que somos,
algo más que una patria en decadencia,
y en claro peligro de extinción,
que se niega a fenecer
tras permanecer en sus principios
básicos de artificio,
y petardos de fiestas populares.
Si el paraíso es
sólo plástico,
prefiero ser un ángel caído
de la rama del árbol de un dios insípido
que, visto lo visto,
no construye el armazón de madera posible.
Nadie atentará contra vuestro paraíso
cuando dejeis de mirar a los demás como una amenaza,
cuando el vecino no sea competidor
sino aliado,
cuando no podamos postergar
la irremplazable obra del amor a los demás,
y sobretodo a nosotros mismos.
rejas impenetrables,
y un jardín con árboles frutales
que dan una buena sombra
en los días más calurosos del verano o
una fuente, una glorieta repleta de bancos
en los que sentarse,
una arquitectura apropiada
que presente una clara ventaja,
un album de fotos
en las que mostrar lo que fuímos
o lo que somos,
algo más que una patria en decadencia,
y en claro peligro de extinción,
que se niega a fenecer
tras permanecer en sus principios
básicos de artificio,
y petardos de fiestas populares.
Si el paraíso es
sólo plástico,
prefiero ser un ángel caído
de la rama del árbol de un dios insípido
que, visto lo visto,
no construye el armazón de madera posible.
Nadie atentará contra vuestro paraíso
cuando dejeis de mirar a los demás como una amenaza,
cuando el vecino no sea competidor
sino aliado,
cuando no podamos postergar
la irremplazable obra del amor a los demás,
y sobretodo a nosotros mismos.
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