Diotima personal
DIOTIMA
Callas y sufres, no te comprenden
¡Oh santo espíritu! Agostándote callas,
¡Pues vanamente entre los bárbaros
buscas al rayo del sol los tuyos,
las almas grandes, tiernas, que nadie halló!
Mas huye el tiempo. Empero canto mortal verá
el día, ¡oh Diotima! que en pos de los dioses
y en pos de los héroes te nombre su igual.
(Poema de Friedrich Hölderlin. Versión de Otto de Greiff)
Diotima personal,
en tu rostro
he visto el más bello paisaje
nunca antes divisado.
He querido descifrar
el código último
de tu mirada lánguida,
de tu melancolía hecha verso.
Una estrofa
nada cambia
pero añade un nuevo
concepto
a esta pequeña historia
construída con palabras.
Por favor,
no te agotes
como penúltima luz
del ocaso,
como llama
que sujeta al candil
en el metal.
Por favor,
no dejes apagar
tu estrella.
Renueva tu alegría
porque eres maravillosa.
Callas y sufres, no te comprenden
¡Oh santo espíritu! Agostándote callas,
¡Pues vanamente entre los bárbaros
buscas al rayo del sol los tuyos,
las almas grandes, tiernas, que nadie halló!
Mas huye el tiempo. Empero canto mortal verá
el día, ¡oh Diotima! que en pos de los dioses
y en pos de los héroes te nombre su igual.
(Poema de Friedrich Hölderlin. Versión de Otto de Greiff)
Diotima personal,
en tu rostro
he visto el más bello paisaje
nunca antes divisado.
He querido descifrar
el código último
de tu mirada lánguida,
de tu melancolía hecha verso.
Una estrofa
nada cambia
pero añade un nuevo
concepto
a esta pequeña historia
construída con palabras.
Por favor,
no te agotes
como penúltima luz
del ocaso,
como llama
que sujeta al candil
en el metal.
Por favor,
no dejes apagar
tu estrella.
Renueva tu alegría
porque eres maravillosa.
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