Querida ausente (XCVI)

Querida ausente:

Noviembre comienza
con el día de todos los santos
y Madrid continúa con una primavera tardía,
con ecos de la noche en la que
las gentes disfrazadas de
vampiros, esqueletos,
y otros personajes
tomaron su calles
para hacer una demostración
de alegría y vitalidad inusitadas
abriendo un paréntesis
entre el seguimiento de una moda
y las ganas de aprovechar los momentos.

Lo religioso,
lo profano, se mezclan
y cada cual se adhiere
a lo que le llena el alma,
o a lo que la vida le propone
en ese preciso instante
sin cálculos a futuro,
sin módicos plazos ni cuotas.

Así, mi amor por tí es sagrado y prosaico
al mismo tiempo.
Pues en los altares de la noche
que visito, eres para mí
el verbo grato,
el nombre que pronuncio,
la Mujer que alabo entre todas las Mujeres.

En el destello que tu pelo
refleja,
hay oro y
tu voz
suena a la música de una lira
que fuese acompañada
por el arpa
de una ceremonia
del cielo sobre el asfalto.

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