Cuadernos zaragozanos
Pronto comenzaré a escribir
otro poemario
y lo llamaré con el gentilicio
del lugar
donde voy a vivir entre semana.
Los cuadernos zaragozanos
vendrán a llenar
las horas
y los días
de un tiempo en construcción.
Tal vez te aparezcas,
tras un espejo en el Ebro,
o en algún parque de la ciudad
a media distancia
entre la oficina
y la tarde
que se abrirá
como un libro.
Entonces, espero a que me dures,
todo lo que un atardecer
puede suponer,
más allá de las divagaciones,
de las posibles suposiciones
de lo que debería ser,
¿quién dijo que no estarías en cada paisaje
que diviso
tras la clemencia de un cielo
benefactor?
otro poemario
y lo llamaré con el gentilicio
del lugar
donde voy a vivir entre semana.
Los cuadernos zaragozanos
vendrán a llenar
las horas
y los días
de un tiempo en construcción.
Tal vez te aparezcas,
tras un espejo en el Ebro,
o en algún parque de la ciudad
a media distancia
entre la oficina
y la tarde
que se abrirá
como un libro.
Entonces, espero a que me dures,
todo lo que un atardecer
puede suponer,
más allá de las divagaciones,
de las posibles suposiciones
de lo que debería ser,
¿quién dijo que no estarías en cada paisaje
que diviso
tras la clemencia de un cielo
benefactor?
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