Querida ausente (CXIII)

Querida ausente :

Cuando el camino
nos ofrece una bifurcación,
siempre es difícil elegir,
pero hay que escuchar a la razón
y al corazón.

La razón la dictan los números,
las certezas,
el corazón nos propone
la ilusión,
el camino del alma,
la afrenta que supone un anatema.

Quizás, nos veamos por ciudades bañadas por el Ebro,
en días claros bajo dulces fuentes
de luz callada,
y tu ausencia
esté entonces ausente.

Como un ejército combatiente,
el amor vendrá
en un tren o en un autobús,
y desplegará sus tropas
en un abrazo que dura
más que lo que dura
una ausencia.

Por tu significado,
se ha levantado la más sublime Cartago,
y yo te solicito asilo permanente.



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