Tía Charo
Cuando dos palabras
sólo evocan un amor a fuego lento
de alguien que nos quiere de veras,
que nos abre las puertas de su casa
de par en par
y allí es todo un remanso de paz,
paraíso con paréntesis
escalonado
por la propia deriva de los acontecimientos
que allí se suceden,
es su nombre
una puerta a la esperanza: Tía Charo.
Estación
donde paran los trenes heridos
después de tanto
ir y venir,
allá donde los álamos
se juntan con el río
y el tiempo parece haberse detenido
tras la herida en el rosal.
Compañera
de llantos y de congojas.
Una cuna
no es más que una cuna
y una mano tendida
es algo más que una mano tendida.
Un asilo de lujo no es más que otra estación
donde los orgullosos ferrocarriles de alto standing
repostan
para un final de vida aséptico
y profiláctico.
Siempre entendí tu militancia,
tu ejército de amor callado,
tus llantos, tus luchas, tus idas y venidas,
tus secretos del corazón.
Y no porque me hayas financiado
en alguna ocasión,
me tienes a tu disposición,
sino porque siempre comprendí
la gran catástrofe que era todo.
sólo evocan un amor a fuego lento
de alguien que nos quiere de veras,
que nos abre las puertas de su casa
de par en par
y allí es todo un remanso de paz,
paraíso con paréntesis
escalonado
por la propia deriva de los acontecimientos
que allí se suceden,
es su nombre
una puerta a la esperanza: Tía Charo.
Estación
donde paran los trenes heridos
después de tanto
ir y venir,
allá donde los álamos
se juntan con el río
y el tiempo parece haberse detenido
tras la herida en el rosal.
Compañera
de llantos y de congojas.
Una cuna
no es más que una cuna
y una mano tendida
es algo más que una mano tendida.
Un asilo de lujo no es más que otra estación
donde los orgullosos ferrocarriles de alto standing
repostan
para un final de vida aséptico
y profiláctico.
Siempre entendí tu militancia,
tu ejército de amor callado,
tus llantos, tus luchas, tus idas y venidas,
tus secretos del corazón.
Y no porque me hayas financiado
en alguna ocasión,
me tienes a tu disposición,
sino porque siempre comprendí
la gran catástrofe que era todo.
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