Querida ausente (CVII)

Querida ausente:

Casi estoy hecho a la idea
de que no llamas,
de que como dice
el título al pié del poema,
estás ausente.

No sé si indefinidamente,
no sé si hasta nueva orden,
pero qué más da...

Porque este amor está
construído
con metales lentos,
y no necesita ser
materializado
de forma inmediata
pero sería bueno
saber si merece la pena
continuar este camino.

¿Apruebas
este método poético
o colaboras
con conspiraciones
clandestinas
para satisfacción del general manager?

No respondas.
Me vale tu combate silencioso
y si no existe
pues será difícil combatir por los dos
cuando no estás dispuesta
a derramar
la sangre que ya está derramada
sobre el pedregal.

Sírvete algo si quieres.
Pero no me pidas
que pruebe del dulce veneno
del olvido
y del cotidiano discurso
del desencanto.

Porque seguiré pensando
en la tierra
donde habitar contigo
en el cruce de dos cuerpos
que como curvas
se intersecan.


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