Querida ausente (CIII)

Querida ausente:

La poesía se abandona
a la poesía
cuando el afán se resiste a dejar
de ser afán
porque aprende a comprender:

Que este tiempo es otro.

Uno mejor, más parecido a lo auténtico.

Y no aquél que fué,
lleno de dudas, pequeñas contradicciones,
no tan elegante,
no tan lleno de contenido.

Para dar la bienvenida, necesitamos decir adiós a lo anterior.
Soltar es una asignatura
que nos suele quedar para septiembre.

Supongo que vendrás cuando el otoño
nos reserve la coartada
y la uva pisada
se transforme en vino
de muchos colores.

Si quieres, aquí está mi mano.
Caminemos juntos si así lo deseas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un cuento serbio en verso (la oscura moral del antihéroe)

Construiremos algo nuevo