Querida ausente (CXIV)

Querida ausente:

En este Sábado,
de primavera que surge
desde los cimientos
de una estación adormecida,
te escribo unos breves versos de amor,
tras las bellas consignas
que proponen las palabras.

¡Cómo deseo que estés aquí cerca
y derribar los muros de la sinrazón!

La vida nos pone pruebas complicadas
porque sabe
que podemos saltar más alto
todavía
y, en ese trance,
que replica al replicante,
el lenguaje se hace más tibio,
más templado
como los besos que te guardo
y aún no te he dado.

En la noche,
la Luna
se escondía
tras los edificios del masificado centro.

Este camino que he emprendido,
me llevará hasta tí,
de algún modo,
e incluso en los días
cuando la travesía se haga más ardua,
leeremos a Hölderlin o a Hertha Müller,
y una luz o una sombra
entonará el himno a la belleza,
o los poemas crípticos
aptos para aquéllos a los que le aburre la poesía.

Amor, ya sé que no vendrás esta noche,
ni mañana ni pasado
pero vendrás
cuando el otoño
junte las pesquisas,
y en el cuaderno
del detective,
el puzzle parezca completo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un cuento serbio en verso (la oscura moral del antihéroe)

Construiremos algo nuevo