Querida ausente (CII)
Querida ausente:
La noche es un desierto
donde cabe el silencio
y el edificio de piedra
resplandece
como el brillo de la esmeralda.
En la mesa del artesano
construyo
fugaces palabras
como cometas
que volaran
en el cielo nocturno del verano.
¿Dónde has estado, Amor?
¡Cuánto has tardado, Amor!
¿Eres tú ese Amor que yo inventé
con el sumario
de una necesidad,
con la crónica de una carencia
o un Amor evolucionado
que se transforma
sobre ruínas ajenas
y es frontera
con la sigilosa corriente del río?
No he publicado un solo libro
pero contigo he fabricado
antologías
que no buscan ser coleccionadas
ni siquiera leídas
,
esas antologías
que son mías
también son tuyas
y reniegan de su nombre
por vano y pretencioso.
Haz del sustantivo un objeto hermoso,
del adjetivo un compañero delicado,
del verbo un agente activo y ceremonioso.
Narciso no se mira en el estanque,
Eneas
no zarpó con rumbo al negro ponto
y Ovidio nos recuerda
el arte de amar,
la estructura del querer
en su aspecto laborioso.
Despójame
Querida Ausente
de todas mis ropas, de mis escasas posesiones,
de mis poemas, de mi Amor en reservada mayúscula,
pero no me despojes
de tu sonrisa, esa que hace latir,
el pecho en el que cabe un corazón en stand-by.
La noche es un desierto
donde cabe el silencio
y el edificio de piedra
resplandece
como el brillo de la esmeralda.
En la mesa del artesano
construyo
fugaces palabras
como cometas
que volaran
en el cielo nocturno del verano.
¿Dónde has estado, Amor?
¡Cuánto has tardado, Amor!
¿Eres tú ese Amor que yo inventé
con el sumario
de una necesidad,
con la crónica de una carencia
o un Amor evolucionado
que se transforma
sobre ruínas ajenas
y es frontera
con la sigilosa corriente del río?
No he publicado un solo libro
pero contigo he fabricado
antologías
que no buscan ser coleccionadas
ni siquiera leídas
,
esas antologías
que son mías
también son tuyas
y reniegan de su nombre
por vano y pretencioso.
Haz del sustantivo un objeto hermoso,
del adjetivo un compañero delicado,
del verbo un agente activo y ceremonioso.
Narciso no se mira en el estanque,
Eneas
no zarpó con rumbo al negro ponto
y Ovidio nos recuerda
el arte de amar,
la estructura del querer
en su aspecto laborioso.
Despójame
Querida Ausente
de todas mis ropas, de mis escasas posesiones,
de mis poemas, de mi Amor en reservada mayúscula,
pero no me despojes
de tu sonrisa, esa que hace latir,
el pecho en el que cabe un corazón en stand-by.
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