Crónica de un primero de febrero

Comienza este primero de mes
con algunas malas noticias
pero aquí no termina el sendero.

En el trabajo,
tras una fase de claro hostigamiento laboral
contra mi persona,
la situación derivó en despido,
y ahora me alejo de los infiernos
donde el guardián
es conocedor de sus consignas.
Habrá demanda contra la empresa.

Tras el pedregal,
se restituye la paz.

Todo conlleva su tiempo,
todo forma parte del viaje,
de la evolución
entre el punto A y el punto B
que no son únicos ni estáticos,
conectados por infinitas curvas posibles.

La realidad nos muestra su mosaico,
y el puzzle comienza a encajar,
pieza tras pieza,
eslabón tras eslabón.

Hay una ciudad por explorar.
Hay una ausencia de tí que acepto.
Bien sabes
cómo te extraño
y que daría todo por traerte de vuelta
pero parece que en el calendario
no planifica todavía
nuestra etapa en común.

De todas formas,
mantengo la esperanza
y la fé por afrontar tus ojos
en plácidas mañanas y noches fugitivas,
como ríos
 sin sospecha.







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