El amor verdadero no juzga ni ofende
El amor verdadero no juzga ni ofende.
Cuando se trata de dar siempre está dispuesto.
Por eso, si alguna vez me juzgas, amor
no me mires con los ojos con los que me mira el otro,
ni contraataques
con su rabia, su coraje inéditos,
porque lo parece ser no siempre es,
y quizás un río más profundo del que creíste
encontrar, ensanche su cauce.
No empequeñezcas
esta obra de años,
que no es en balde,
y que pretende honrar a tu dulce memoria,
de este tiempo agrio
en su contexto.
Por eso, no te voy a juzgar, amor,
cuando entres por la puerta y dejes tu paraguas
después de algún aguacero,
en el paragüero,
y vengas lanzando improperios
contra el mundo,
c'est la vie quotidienne,
nous ne pouvons pas faire rien.
Por eso, no te voy a juzgar, amor,
porque no soy quién
y no pretendo añadir
otra claúsula a tus hipotecas vitales.
Hemos bebido del veneno
de algún dios herido,
y no nos ha destruído completamente.
Tras los vidrios rotos
de catedrales
profanas,
el amor verdadero
no se enfoca en la materia,
aunque esté en cierta forma
originado por ella,
realidad que cristaliza tras un deseo.
Cuando se trata de dar siempre está dispuesto.
Por eso, si alguna vez me juzgas, amor
no me mires con los ojos con los que me mira el otro,
ni contraataques
con su rabia, su coraje inéditos,
porque lo parece ser no siempre es,
y quizás un río más profundo del que creíste
encontrar, ensanche su cauce.
No empequeñezcas
esta obra de años,
que no es en balde,
y que pretende honrar a tu dulce memoria,
de este tiempo agrio
en su contexto.
Por eso, no te voy a juzgar, amor,
cuando entres por la puerta y dejes tu paraguas
después de algún aguacero,
en el paragüero,
y vengas lanzando improperios
contra el mundo,
c'est la vie quotidienne,
nous ne pouvons pas faire rien.
Por eso, no te voy a juzgar, amor,
porque no soy quién
y no pretendo añadir
otra claúsula a tus hipotecas vitales.
Hemos bebido del veneno
de algún dios herido,
y no nos ha destruído completamente.
Tras los vidrios rotos
de catedrales
profanas,
el amor verdadero
no se enfoca en la materia,
aunque esté en cierta forma
originado por ella,
realidad que cristaliza tras un deseo.
Comentarios
Publicar un comentario