Sin arrojar la toalla
Querida mía:
Aquí sigo sin arrojar la toalla.
En esta lucha sin cuartel,
que en ocasiones
tiene tintes dramáticos
pero que no deja por ello
de ser interesante.
Lo sé...
Cada uno tiene sus propias batallas.
En este tiempo de distancia,
creo que sobretodo
extraño
esa forma dulce que tenías
de quitarle tensión
a los problemas
y como el terciopelo
de tu voz
todo lo anestesiaba,
y paraba las manecillas del reloj,
sobre los jardines llenos de arena.
Por lo tanto,
seguiré sin arrojar la toalla.
Por mí mismo, por los dos tesoros que crecen
con salud y fuerza
y por la construcción impostergable del amor hacia tí
en cualquiera de sus formas.
Aquí sigo sin arrojar la toalla.
En esta lucha sin cuartel,
que en ocasiones
tiene tintes dramáticos
pero que no deja por ello
de ser interesante.
Lo sé...
Cada uno tiene sus propias batallas.
En este tiempo de distancia,
creo que sobretodo
extraño
esa forma dulce que tenías
de quitarle tensión
a los problemas
y como el terciopelo
de tu voz
todo lo anestesiaba,
y paraba las manecillas del reloj,
sobre los jardines llenos de arena.
Por lo tanto,
seguiré sin arrojar la toalla.
Por mí mismo, por los dos tesoros que crecen
con salud y fuerza
y por la construcción impostergable del amor hacia tí
en cualquiera de sus formas.
Comentarios
Publicar un comentario