Vis pública

Sí, cuando hablo contigo,
olvido tu faceta social, tu vis pública.

Entonces casi preferiría hablarte casi siempre de usted,
para que la hoja de doble filo
que provoca el sentimiento a flor de piel,
no enrarezca ni enturbie
el equilibrio inestable de la dinámica social.

La amistad no se provoca,
ni se fuerza,
ni se ha de obligar a nadie
al discurso de los que se niegan
a construir la armonía
con heridas.

Si has de dar amor
que sea sin el arañazo
del gato que dañado
se revuelve por su amor propio.

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