Desde que te quiero

Desde que te quiero,
la vida es más interesante
y cada verso dedicado
se parece más a la intención que lo trajo.

Asimismo, los lugares se hacen más amables,
y las fábricas del amor
mueven sus poleas
con un ritmo más cadencioso.

Los holas y los adioses son sólo salvoconductos,
y los tranvías no esperan la hora de la partida.

He aprendido a aguardarte
más allá del tiempo que marcan
los relojes de arena,
a aceptar que este es el lugar que debo ocupar
y a no atormentarme con ideas
que sólo son transitorias.

Desde que te quiero,
ando con más calma,
he respirado el aroma
a alquitrán tras el nuevo asfalto
que trae la construcción de la ciudad futura.


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