Hoy te escribí una carta
Hoy te escribí una carta
para contarte
cómo sentía.
No me adorné demasiado,
no tenía intención
en añadir más que lo preciso
a la oración
y, en la descripción de hechos,
encontré los adjetivos justos.
Quizás otros habría.
Comenzaba más o menos así...
La vida avanza con paso lento
pero seguro.
Alguna pequeña lucha sindical,
alguna carrera contra el reloj,
para que los asuntos diarios cuadren:
búsquedas de trabajo,
el cuidado de los niños.
He podido comprobar que hay risas en la ciudad. Gentes anónimas a las que me uno y que ríen
y se felicitan de haberse conocido.
Somos ciudadanos de Babel,
la del millón de lenguas,
y cada uno traduce la palabra amor,
a su contexto lingüístico, emotivo y sentimental.
Resistiremos, como roca en la orilla
que aguanta el oleaje,
y volaremos como bandadas de aves
que buscan el cálido sur
en los meses de invierno.
Pero hay un sur que vive en nuestro corazón
y que aguantará cualquier estación del frío.
Nuestro inexpugnable sur.
para contarte
cómo sentía.
No me adorné demasiado,
no tenía intención
en añadir más que lo preciso
a la oración
y, en la descripción de hechos,
encontré los adjetivos justos.
Quizás otros habría.
Comenzaba más o menos así...
La vida avanza con paso lento
pero seguro.
Alguna pequeña lucha sindical,
alguna carrera contra el reloj,
para que los asuntos diarios cuadren:
búsquedas de trabajo,
el cuidado de los niños.
He podido comprobar que hay risas en la ciudad. Gentes anónimas a las que me uno y que ríen
y se felicitan de haberse conocido.
Somos ciudadanos de Babel,
la del millón de lenguas,
y cada uno traduce la palabra amor,
a su contexto lingüístico, emotivo y sentimental.
Resistiremos, como roca en la orilla
que aguanta el oleaje,
y volaremos como bandadas de aves
que buscan el cálido sur
en los meses de invierno.
Pero hay un sur que vive en nuestro corazón
y que aguantará cualquier estación del frío.
Nuestro inexpugnable sur.
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