Rigor mortis

Cuando la vida se acaba,
es un hilo fino
que se quiebra de manera repentina,
es la llama de una vela
que se consume
en la cera
derretida,
líquida sobre el candil.

La muerte entonces es un hecho,
unos labios morados en un cuerpo que pesa,
una butaca como último refugio
donde descansan unos huesos,
de una madre que nos abandona
en un viaje sin retorno.

Su vida, cal y arena sobre el muro.
Sonrisa y lágrima furtiva sobre los arrayanes
de un jardín no domesticado.

Una noche u otra, esperaba,
que no me llamase
desde su habitación
y encontrarla
como la encontré al alba,
rigor mortis sobre el suelo,
rigor vitas antes, durante, después de su marcha.

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