Te miraría sin cansarme

Te miraría sin cansarme
y cuando
ya fuera bastante
daría una vuelta por el barrio
juntando flores para decorar un centro
que colocar en una mesa.

Ya sé...
En este barrio no hay muchas flores
y los jardines están sucios.
Los perros hacen su caca
sobre la acera
y los niños juegan
entre hierbas pestilentes
donde, de vez en cuando,
aparecen las ratas
y ellos las eligen como mascotas
divertidos y risueños.

Un encargado del ayuntamiento
visitó la escuela
y nos ofreció un mundo de color para esta parte de la ciudad.

Las obras no llegan
pero nos quedó un regusto dulce ...
¡por fin alguien escuchaba al pueblo!

Ironías aparte,
te miraría sin cansarme,
y cuando nos cansáramos mutuamente,
pasearíamos juntos o separados,
a la justa medida,
solos o acompañados,
porque
para estar contigo no me hace falta verte.

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