El amor se construye a diario
(...) ¡Quiero dormir! ¡Dormir más que vivir!
En un sueño, como la muerte, dulce,
Estamparé mis besos sin descanso
Por tu cuerpo pulido como el cobre. (...)
Baudelaire Poema El Leteo (Las flores del mal)
(Leteo: Río del Hades donde las almas de los muertos bebían para olvidar su vida terrestre)
Cuando vienen estos días
en que los comercios y las tiendas
se llenan de motivos dedicados al amor,
uno se plantea que
el amor se construye a diario,
que para ello no hace falta una fiesta especial,
pero que es hermoso que nos lo recuerden.
Entonces, Querida Ausente,
me pondré a trabajar
en la fabricación de algunos versos,
quitándome previamente
el papel celofán que se me pega
en la mano.
Bien sabes que a pesar de la distancia
que nos separa
cada día te rezo mis oraciones paganas
y te elevo a mis altares profanos,
convirtiéndote en Diosa
de una religión todavía sin clasificar.
Además, ya te convertí hace años
en Musa inspiradora,
con tu permiso.
Eres
viento cálido de abril,
de profunda significación.
Oigo tras el banco de la plaza, que el gorrión trina,
y este febrero, de tímidas respuestas,
e inconclusas preguntas
continúa en el levantamiento
de un templo a Afrodita
sobre el cimiento de la ciudad nueva,
al que estás invitada.
¿Qué hacer Amor si esta tarde no llamas a mi puerta
y no apareces?
Pues esperar a que la gélida brisa de invierno
me haga despertar
del dulce letargo
para darme cuenta de esta realidad
y escribirte
este verso con mi más profunda admiración
y mi no sé por qué amor.
En un sueño, como la muerte, dulce,
Estamparé mis besos sin descanso
Por tu cuerpo pulido como el cobre. (...)
Baudelaire Poema El Leteo (Las flores del mal)
(Leteo: Río del Hades donde las almas de los muertos bebían para olvidar su vida terrestre)
Cuando vienen estos días
en que los comercios y las tiendas
se llenan de motivos dedicados al amor,
uno se plantea que
el amor se construye a diario,
que para ello no hace falta una fiesta especial,
pero que es hermoso que nos lo recuerden.
Entonces, Querida Ausente,
me pondré a trabajar
en la fabricación de algunos versos,
quitándome previamente
el papel celofán que se me pega
en la mano.
Bien sabes que a pesar de la distancia
que nos separa
cada día te rezo mis oraciones paganas
y te elevo a mis altares profanos,
convirtiéndote en Diosa
de una religión todavía sin clasificar.
Además, ya te convertí hace años
en Musa inspiradora,
con tu permiso.
Eres
viento cálido de abril,
de profunda significación.
Oigo tras el banco de la plaza, que el gorrión trina,
y este febrero, de tímidas respuestas,
e inconclusas preguntas
continúa en el levantamiento
de un templo a Afrodita
sobre el cimiento de la ciudad nueva,
al que estás invitada.
¿Qué hacer Amor si esta tarde no llamas a mi puerta
y no apareces?
Pues esperar a que la gélida brisa de invierno
me haga despertar
del dulce letargo
para darme cuenta de esta realidad
y escribirte
este verso con mi más profunda admiración
y mi no sé por qué amor.
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