Cuando llueve en domingo (y dos)
Cuando llueve en domingo,
escucho canciones antíguas en francés,
te recuerdo en breves versos
y miro hacia adelante
repitiéndome varias veces
nous sommes le future
Pero habito en la calle del presente
y ésta debe ser un lugar amable
en el que pasar los días, las horas
que el reloj marca con su paso
constante.
Recupero los usos y costumbres
de la soledad ya conocida.
Si vienes algún día,
haré algo de café
y Madrid nos recibirá
con su caricia
de comprensión.
Pasearemos por todos los lugares
que te gustan,
y la puerta de mi casa te dirá
pasa, eres bienvenida.
Mas no habrá fuegos artificiales,
tal vez un centro con las rosas que te han estado esperando
año tras año, con su medida paciencia.
escucho canciones antíguas en francés,
te recuerdo en breves versos
y miro hacia adelante
repitiéndome varias veces
nous sommes le future
Pero habito en la calle del presente
y ésta debe ser un lugar amable
en el que pasar los días, las horas
que el reloj marca con su paso
constante.
Recupero los usos y costumbres
de la soledad ya conocida.
Si vienes algún día,
haré algo de café
y Madrid nos recibirá
con su caricia
de comprensión.
Pasearemos por todos los lugares
que te gustan,
y la puerta de mi casa te dirá
pasa, eres bienvenida.
Mas no habrá fuegos artificiales,
tal vez un centro con las rosas que te han estado esperando
año tras año, con su medida paciencia.
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