11 de Enero
El 11 de Enero sería un día cualquiera
si no fuera porque tu recuerdo
viste las calles
e ilumina la luz
que de esta mañana clara
se desprende
tras los ventanales
de oficinas anónimas
donde la vida pasa
con la justa cadencia
de un reloj de péndulo.
Tras el paréntesis
que la melodía propone,
hemos vuelto
a recorrer la isla del olvido
sin darnos demasiada cuenta
de que estaba vacía.
En el mar circundante,
la lluvia constante
pierde su adjetivo,
y la intermitencia
del verso
resuena sobre la piedra del muro
junto a la orilla.
Dulce amor,
posterior a las olas,
que anidas más allá de la flor del granado,
allende el monte,
purifica este aire
que respiro.
Si el momento viene,
seguiré las señales.
si no fuera porque tu recuerdo
viste las calles
e ilumina la luz
que de esta mañana clara
se desprende
tras los ventanales
de oficinas anónimas
donde la vida pasa
con la justa cadencia
de un reloj de péndulo.
Tras el paréntesis
que la melodía propone,
hemos vuelto
a recorrer la isla del olvido
sin darnos demasiada cuenta
de que estaba vacía.
En el mar circundante,
la lluvia constante
pierde su adjetivo,
y la intermitencia
del verso
resuena sobre la piedra del muro
junto a la orilla.
Dulce amor,
posterior a las olas,
que anidas más allá de la flor del granado,
allende el monte,
purifica este aire
que respiro.
Si el momento viene,
seguiré las señales.
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