El waltz del mediodía

Surge el waltz del mediodía
como un baile posible
y escribo estrofas contra un muro,
siendo de cerca observado
o acaso ignorado,
por algún centinela despistado.
¿Qué más da si es un muro?
¿Qué más da si es un centinela?

Quizás la gran discrepancia venga
cuando se afronta el tema
del verso.

Este amor que te traigo
por correspondencia y sin encargo
se trata de un pequeño arte sin medias tintas,
del que no caduca,
del que no amarillea
sobre las hojas de un almanaque
ni de un diario.

¡Cuántas veces al día te recuerdo!
¡Cuántas veces pienso en el azul de tus ojos,
espejo sobre algún río del Norte!

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