El anfitrión
Cuando uno ve en los demás
algún rasgo distintivo de su personalidad
o carácter,
es que quizás sea un simple reflejo
en el espejo del otro
pero, a vueltas con el gran Ludwig,
uno debe reparar en la técnica depurada
y en la estrategia y táctica del anfitrión.
Podría ser francamente malinterpretado,
aunque sólo sea un acto de generosidad,
pero en su perfil de aviador urbano,
con gafas oscuras de piloto de aerolínea estatal,
se pasea casi a caballo por el albero granadino,
con sus aires de señor cordobés.
En la Nochevieja,
invita a la familia a su casa a cenar.
Todos acceden gustosos
y algunos progresistas
no desdeñan la oportunidad.
Es un hombre bueno,
dicen todos con alabanza de santidad.
Sería santo el gran Ludwig,
de no ser por Monseñor Escrivá,
el que paró su canonización
por puro formalismo en el derecho canónico,
residual.
Fray Leopoldo lo ha bendecido,
la Inmaculada del Triunfo lo saluda al pasear,
¡viva la clase alta!
Como dirían dos humoristas de Triana,
sin más que objetar.
¡Viva la farsa y la hipocresía!
¡Viva el gran Ludwig, rey subsiguiente
a Karl, señor de las alturas,
de los cielos canarios,
del alpiste y las jaulas
hasta la posteridad!
"¡Vivan las mujeres tristes por mandato divino!
¡Abajo la libertad!"
algún rasgo distintivo de su personalidad
o carácter,
es que quizás sea un simple reflejo
en el espejo del otro
pero, a vueltas con el gran Ludwig,
uno debe reparar en la técnica depurada
y en la estrategia y táctica del anfitrión.
Podría ser francamente malinterpretado,
aunque sólo sea un acto de generosidad,
pero en su perfil de aviador urbano,
con gafas oscuras de piloto de aerolínea estatal,
se pasea casi a caballo por el albero granadino,
con sus aires de señor cordobés.
En la Nochevieja,
invita a la familia a su casa a cenar.
Todos acceden gustosos
y algunos progresistas
no desdeñan la oportunidad.
Es un hombre bueno,
dicen todos con alabanza de santidad.
Sería santo el gran Ludwig,
de no ser por Monseñor Escrivá,
el que paró su canonización
por puro formalismo en el derecho canónico,
residual.
Fray Leopoldo lo ha bendecido,
la Inmaculada del Triunfo lo saluda al pasear,
¡viva la clase alta!
Como dirían dos humoristas de Triana,
sin más que objetar.
¡Viva la farsa y la hipocresía!
¡Viva el gran Ludwig, rey subsiguiente
a Karl, señor de las alturas,
de los cielos canarios,
del alpiste y las jaulas
hasta la posteridad!
"¡Vivan las mujeres tristes por mandato divino!
¡Abajo la libertad!"
Comentarios
Publicar un comentario