Respuestas de domingo

Querida Ausente:

En este domingo tranquilo,
con paz en el alma,
te escribo desde este rincón
para decirte lo mucho que te extraño.

Esta historia que se alarga en el tiempo
como un hilo interminable
palpita en mi corazón
y te hace llegar versos
a coordenadas del norte,
como estancias que miraran
a un patio interior
reservado sólo para uso privado.

Éramos y somos semilla.

Génesis de un mundo libre sin cordeles ni ataduras
que se muestra firme
más allá
de las cartas del banco,
de los informes contables,
de las palabras como ibex, euribor, o fondo garantizado.

Por eso...

En esta isla en la que cabe un dedal y una aguja
para enhebrar el tiempo venidero,
ven a coser conmigo
esta tela de alegría
que dé forma
a la vela pretérita y presente
que hace navegar a este barco.

Durante la travesía, sentiremos
el olor del agua marina,
aunque no hayamos embarcado
desde el muelle
y algún bolero resuene
desde alguna taberna
donde marineros rubios tatuados canten con voz de aguardiente
tatuaje.

Como si fuera un acto no buscado, te abrazo.
Con permiso, está claro.
Y sonrío.
Vengo a traerte mi palabra
compuesta de todas las ternuras posibles,
de los todos los puertos que he divisado.

Son respuestas no urgentes de domingo a las preguntas de siempre.

Cuándo, cómo y dónde.

Pero no necesitan ser contestadas, aunque sí imaginadas, recreadas, fantaseadas, deseadas...

Comentarios