Una cuestión de paciencia
“Ten paciencia. Espera a que el barro se asiente y el agua se aclare. Permanece quieto hasta que la acción correcta surja por sí sola.” (Lao Tse)
Querida Ausente:
Bien sabes que
ningún acontecimiento debe ser forzado
pues la vida ya los depara.
Como el alquimista
que paciente prepara sus pócimas,
o el carpintero que trabaja la madera,
o el escultor que exhibe el busto del semidios,
así debemos construir
el verso
con su talla y su métrica diligente.
Hilvanando sílabas, de todas las fantasías posibles,
te imagino viniendo
por arte de magia,
con un vestido blanco
ni antes ni después,
sin fecha en el calendario,
sin hora en el reloj,
trayendo un aroma en tu pelo
a rosas y jazmín,
tu piel huele a naranjas,
hierbabuena y mejorana
sobre la mesa te aguardan.
La tarde es proclive
y el ventanal abierto
trae un aire cálido
de abril.
La ciudad está por recorrer
y el optimismo puede
con el color rojo de los semáforos,
la cola para pagar las facturas retrasadas en el banco,
y todos los frenos de la sociedad de costumbres.
Querida Ausente:
Bien sabes que
ningún acontecimiento debe ser forzado
pues la vida ya los depara.
Como el alquimista
que paciente prepara sus pócimas,
o el carpintero que trabaja la madera,
o el escultor que exhibe el busto del semidios,
así debemos construir
el verso
con su talla y su métrica diligente.
Hilvanando sílabas, de todas las fantasías posibles,
te imagino viniendo
por arte de magia,
con un vestido blanco
ni antes ni después,
sin fecha en el calendario,
sin hora en el reloj,
trayendo un aroma en tu pelo
a rosas y jazmín,
tu piel huele a naranjas,
hierbabuena y mejorana
sobre la mesa te aguardan.
La tarde es proclive
y el ventanal abierto
trae un aire cálido
de abril.
La ciudad está por recorrer
y el optimismo puede
con el color rojo de los semáforos,
la cola para pagar las facturas retrasadas en el banco,
y todos los frenos de la sociedad de costumbres.
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