No me quedaré en la anécdota
No me quedaré en la anécdota
ni me atribuiré las clasificaciones
que otros hacen de otras personas.
No quedaré encerrado en su lógica interna,
en su arquitectura de laberintos y cerrojos.
Sé lo que puedo ser,
sé lo que mis actos han dejado entrever,
pero el sistema que todo lo intenta pudrir,
no podrá corromper la raíz
de una belleza primigenia
que se nutre, que crece,
a partir de una fuente de invierno
que trasciende los lugares.
Es Enero. Es Madrid
y casi nadie me conoce
pero, en este tiempo de dificultades
se ocultan, tras señales confusas,
las llaves de un tiempo nuevo,
que construye nuevos órdenes
y nuevos desórdenes,
propios a su natural evolución.
Todo vendrá cuando haya de venir
mientras tanto
abrazaré cada sombra de tí,
cada palabra que no pronuncies,
cada frase no articulada,
cada silencio
que la luz del semáforo disponga,
con conveniencia.
Pero no habrá danzas macabras,
ni ataques a la desesperada,
ni duelos al amanecer,
ni seguiré al joven Werther en su último viaje,
porque la vida es maravillosa
y nos ofrece las frutas de cada estación.
ni me atribuiré las clasificaciones
que otros hacen de otras personas.
No quedaré encerrado en su lógica interna,
en su arquitectura de laberintos y cerrojos.
Sé lo que puedo ser,
sé lo que mis actos han dejado entrever,
pero el sistema que todo lo intenta pudrir,
no podrá corromper la raíz
de una belleza primigenia
que se nutre, que crece,
a partir de una fuente de invierno
que trasciende los lugares.
Es Enero. Es Madrid
y casi nadie me conoce
pero, en este tiempo de dificultades
se ocultan, tras señales confusas,
las llaves de un tiempo nuevo,
que construye nuevos órdenes
y nuevos desórdenes,
propios a su natural evolución.
Todo vendrá cuando haya de venir
mientras tanto
abrazaré cada sombra de tí,
cada palabra que no pronuncies,
cada frase no articulada,
cada silencio
que la luz del semáforo disponga,
con conveniencia.
Pero no habrá danzas macabras,
ni ataques a la desesperada,
ni duelos al amanecer,
ni seguiré al joven Werther en su último viaje,
porque la vida es maravillosa
y nos ofrece las frutas de cada estación.
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