La cena se nos enfrió

No hay sitio a la reconciliación en el mejor de los casos 
Rosendo Mercado (Y dale) 

La cena se nos enfrió
y ahora ya no hay motivos
ni argumentos para una reconciliación.

No hay dogmas de fé posibles,
ni vendremos a contar las cuatro verdades
del barquero,
pero duele ver
fotografías antíguas
con la perspectiva de hoy,
por ver todo lo que dejamos atrás,
aceptando que en ocasiones
se vivió una farsa
bajo el supuesto improrrogable
de la salvación de la especie.

Ardió Roma,
tras el intento de cambiar Madrid por Berlín
como ciudad de residencia
pero no fué el único intento que dió al traste
con nuestra pequeña aventura
que comenzó en el 1999.

¿Qué buscamos tras el sendero que se abre?

¿Qué vimos venir tras la señal del elefante blanco?

Buscar culpables es un error.
Aprender del fracaso es una misión.

Cuando la cena se enfría, no hay enemigos únicos.
De la autocrítica, se desprenden las conclusiones.

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