La felicidad es una dirección
La felicidad es una dirección, no un lugar
Sidney J. Harris
La felicidad es una dirección, no un lugar.
La felicidad es un viaje hecho con tiempo,
una locomotora que desafía
a los relojes de arena
que se encargan
de traer monotonía y resignación.
La felicidad no es una calle, ni un barrio,
ni un paisaje,
no la compra el dinero,
ni se rodea de sabios para ser obtenida.
La felicidad es una playa
solitaria
donde se escucha el rumor de las olas
y, de fondo, suena el susurro del viento
que juega a desordenarnos el cabello.
La felicidad es una tarde tranquila,
la paz de aquéllos a los que amamos,
un vaso de vino,
una taza de café
y una conversación larga
sin consultar el horario.
La felicidad vive dentro de nosotros
y no la trae una noticia,
ni siquiera un halago,
y no la quita un desprecio
porque
es tan simple
como el amor,
como el tierno amor,
que queda recogido en los versos.
Sidney J. Harris
La felicidad es una dirección, no un lugar.
La felicidad es un viaje hecho con tiempo,
una locomotora que desafía
a los relojes de arena
que se encargan
de traer monotonía y resignación.
La felicidad no es una calle, ni un barrio,
ni un paisaje,
no la compra el dinero,
ni se rodea de sabios para ser obtenida.
La felicidad es una playa
solitaria
donde se escucha el rumor de las olas
y, de fondo, suena el susurro del viento
que juega a desordenarnos el cabello.
La felicidad es una tarde tranquila,
la paz de aquéllos a los que amamos,
un vaso de vino,
una taza de café
y una conversación larga
sin consultar el horario.
La felicidad vive dentro de nosotros
y no la trae una noticia,
ni siquiera un halago,
y no la quita un desprecio
porque
es tan simple
como el amor,
como el tierno amor,
que queda recogido en los versos.
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