Adiós ingratitud.

"Demos gracias a las personas que nos hacen felices;
son los adorables jardineros que hacen florecer nuestras almas"
Marcel Proust


Desde luego.
Hay que decirle adiós
a los lugares donde uno no fue feliz
para años más tarde volver
y redimirse,
como el que se atreve
a sacarse una espina
después de arrancar
una rosa del rosal
no temprano.
Hay que dar gracias, sí,
pero... a las personas que realmente
nos hacen felices.


De todas maneras...


Adiós ingratitud.
Adiós a los golpes ajenos gratuitos.
Adiós a la mezquindad.


Adiós al vino poco generoso.
Adiós a los jardines
cubiertos de espinos.
Adiós pedregal de la meseta.
Adiós mirador oscuro.









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