Con tu sola presencia
Cuando en la noche,
los ejércitos del desvelo hacen acto de presencia,
se me ocurre escribirte
este poema de gratitud.
"¿Gratitud?", quizás te preguntes.
"Sí, gratitud."
Gratitud
porque de mi pecho brota la alegría
de haber vuelto a verte,
aunque no hayamos hablado
y
mantengas esa distancia justa,
mezcla de convención social
y
defensa propia.
Tal vez no desees
trabar conversación
o
no sea el momento apropiado
o
nuestro diálogo deba de ser aplazado
hasta ese rincón de la tarde
que no ha llegado
ajeno a miradas que juzgan
y
al vals de los impertinentes.
Porque bien sabes que
te adoro con veneración pagana.
De tu belleza rezuma,
la maravilla que hay en tu interior.
De manera discreta, te muestras
en tu brillo
y,
en ese paréntesis
que abre tu cuerpo,
te admiro secretamente
como un polizón escondido en un barco.
¿A qué huele tu piel?
Posiblemente a naranjas
y
en tu pelo hay una corona
de jazmines y de lirios
que
te hacen más hermosa, si cabe.
Eres virtuosa
y, si me mirases,
mi corazón ardería como ya arde,
como una ciudad en llamas,
con tu sola presencia.
los ejércitos del desvelo hacen acto de presencia,
se me ocurre escribirte
este poema de gratitud.
"¿Gratitud?", quizás te preguntes.
"Sí, gratitud."
Gratitud
porque de mi pecho brota la alegría
de haber vuelto a verte,
aunque no hayamos hablado
y
mantengas esa distancia justa,
mezcla de convención social
y
defensa propia.
Tal vez no desees
trabar conversación
o
no sea el momento apropiado
o
nuestro diálogo deba de ser aplazado
hasta ese rincón de la tarde
que no ha llegado
ajeno a miradas que juzgan
y
al vals de los impertinentes.
Porque bien sabes que
te adoro con veneración pagana.
De tu belleza rezuma,
la maravilla que hay en tu interior.
De manera discreta, te muestras
en tu brillo
y,
en ese paréntesis
que abre tu cuerpo,
te admiro secretamente
como un polizón escondido en un barco.
¿A qué huele tu piel?
Posiblemente a naranjas
y
en tu pelo hay una corona
de jazmines y de lirios
que
te hacen más hermosa, si cabe.
Eres virtuosa
y, si me mirases,
mi corazón ardería como ya arde,
como una ciudad en llamas,
con tu sola presencia.
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