Vértigo de amor

Vertige de L'amour, Bashung


Como noticia no prevista,
como nota cariñosa sobre la mesa de la cocina,
se nos presenta el amor,
como ese plan no programado,
como esa senda no buscada
pero iniciada
por pura casualidad.


Durante el proceso,
nos asaltan las dudas,
comienzan las cavilaciones,
hay algunos errores tácticos,
arranca el vértigo,
se presenta el abismo
insondable,
como signo de interrogación
entre paréntesis.


El jurado asistente ha emitido
su veredicto,
pero cada uno de los
implicados
prosigue
con la reflexión propia del viandante solitario.


Dicen que donde hay un deseo,
hay un camino,
y siempre habrá una puerta
que se abra,
tras otras tantas cerradas,
para
seguir fabricando
la ilusión compartida,
la respuesta incontenible
para una tarde esperanzada.


¿Qué hacer mientras no llegas?
Los trenes van arribando a la estación,
y los dejo pasar,
porque no me colman
tanto como tú.
El tiempo es el maestro
de los relojes atrasados,
de las ciudades en las que las hojas
de los calendarios apenas
se mueven,
de las palabras de afecto
que se proyectan en tu espejo.





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