Dicen que soy ingrato

Cuando algunos de mis parientes,
cuentan la versión oficial de mi vida,
se olvidan de ahondar en los detalles. Claro, para eso estoy yo. Es mi trabajo.
Desconocía que hubiera una extraoficial, pero ellos prefieren darle un contenido auténtico,
ponen el énfasis
en cuidar su conciencia y que ello les hiera lo mínimo.
Hablan de la gran suerte de vivir en casa de la abuela.
De ser considerado rey de granada en décimoquinto lugar.
No sabía que en mi familia hubiera una dinastía monárquica,
parecida a la de Muley-Hacen o Ben Yusuf.
Casi todos y, es normal, prefieren evitar los escollos,
los factores abruptos de mi intensa existencia. Es normal.
Dicen que soy ingrato, pero no crean que lo soy tanto.
Agradezco su mano tendida cuando el desamparo llamaba a la puerta.
Cuando el lobo asomaba las orejas,
cuando ya no había nada a lo que agarrarse
pero...
El trabajo dignifica al ser humano.
Poco podemos hacer por un sobrino que nos ha sido encomendado
para terminar sus estudios, sino cumplir esta misión.
La sociedad tan segregada en estudiantes y trabajadores,
no se lleva bien con los vasos comunicantes en este aspecto.
Gracias por estar presentes.

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