Ausente
No me atreví a estar ausente,
tenía miedo
de perder todo lo cosechado
pero después me
dí cuenta
de que no era mío,
que estaba actuando con una lógica posesiva.
Por eso,
me levanté y me fui,
abrí la puerta de la calle,
y ví la mañana,
soleada.
Nada me pertenecía.
Tan sólo, la palabra.
tenía miedo
de perder todo lo cosechado
pero después me
dí cuenta
de que no era mío,
que estaba actuando con una lógica posesiva.
Por eso,
me levanté y me fui,
abrí la puerta de la calle,
y ví la mañana,
soleada.
Nada me pertenecía.
Tan sólo, la palabra.
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