Un ciclista vestido de azul
Un ciclista vestido de azul
por la calle Antonio López.
Cuando dobla la esquina,
su maillot se convierte en verde.
La esperanza se agranda,
y la tristeza se pierde,
al rodear el árbol
dejando atrás el infortunio
y el camino hecho adrede.
Después del sendero,
cuando llega hasta el río,
el viento
lo mueve
y se funde
con el naranja del cielo,
con el tono ocre
del extrarradio salobre,
con el hormigón,
la uralita,
de los tejados pobres.
Es que él pertenece a este paisaje,
y pedalea ausente,
como si la vida fuera
sólo un viaje hacia adelante,
una carta enviada en un sobre,
un beso lanzado al aire
en el andén de una estación,
un pañuelo que se agita,
un no te vayas lento y sigiloso.
por la calle Antonio López.
Cuando dobla la esquina,
su maillot se convierte en verde.
La esperanza se agranda,
y la tristeza se pierde,
al rodear el árbol
dejando atrás el infortunio
y el camino hecho adrede.
Después del sendero,
cuando llega hasta el río,
el viento
lo mueve
y se funde
con el naranja del cielo,
con el tono ocre
del extrarradio salobre,
con el hormigón,
la uralita,
de los tejados pobres.
Es que él pertenece a este paisaje,
y pedalea ausente,
como si la vida fuera
sólo un viaje hacia adelante,
una carta enviada en un sobre,
un beso lanzado al aire
en el andén de una estación,
un pañuelo que se agita,
un no te vayas lento y sigiloso.
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