Hay tanto que celebrar
Hay tanto que celebrar.
Sin fantasías.
Sin falsas ilusiones.
Sin la promesa de la realidad que no es.
Sin hablar sobre la tierra prometida.
Hablando claro.
Hablando con el tono justo,
mirando a los ojos.
Escuchando lo poco o lo mucho
que deseas decir.
Escuchando sin responder.
Pensando en tus significados.
Pensando en cada frase.
Hay tanto que celebrar.
Hoy es un día especial.
¿Sabes?
El discurso de las horas,
que pasan
como barcos que navegan
en el curso de un río, nos lo cuenta de una manera casi precisa.
Donde quiera que habites,
te invito a recorrer juntos
la arena de la ciudad,
el desierto a medias,
los oasis mundanos,
los bellos escenarios
de este lugar,
donde fabricamos este madrileñismo de provincias y nuevo cuño
con su lógica inexacta.
Sin falsas esperanzas.
Sin medias tintas.
Sin paños calientes.
Sin mentiras piadosas.
Llamándole a las cosas por su nombre y diciendo amor.
Practicando el dulce lenguaje
de las frases amables.
Sin fantasías.
Sin falsas ilusiones.
Sin la promesa de la realidad que no es.
Sin hablar sobre la tierra prometida.
Hablando claro.
Hablando con el tono justo,
mirando a los ojos.
Escuchando lo poco o lo mucho
que deseas decir.
Escuchando sin responder.
Pensando en tus significados.
Pensando en cada frase.
Hay tanto que celebrar.
Hoy es un día especial.
¿Sabes?
El discurso de las horas,
que pasan
como barcos que navegan
en el curso de un río, nos lo cuenta de una manera casi precisa.
Donde quiera que habites,
te invito a recorrer juntos
la arena de la ciudad,
el desierto a medias,
los oasis mundanos,
los bellos escenarios
de este lugar,
donde fabricamos este madrileñismo de provincias y nuevo cuño
con su lógica inexacta.
Sin falsas esperanzas.
Sin medias tintas.
Sin paños calientes.
Sin mentiras piadosas.
Llamándole a las cosas por su nombre y diciendo amor.
Practicando el dulce lenguaje
de las frases amables.
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