Querida Noche
Querida Noche,
de tus cabellos azabache
cuelgan estrellas de plata,
como eslabones
de un collar de austera artesanía.
En tu comienzo,
pareces diapositiva
de documental bien organizado.
El ladrillo hostil,
el hierro, el hormigón,
el civilizado asfalto,
son testigos de tu hermosura,
y elogian
la profunda maravilla
de tu simple puesta en escena.
Querida Noche,
la soledad no me hiere,
porque sé que me cobijas como a un hijo
que lejano tuvieras.
En ti he creído,
creo aunque no a ciegas,
pues necesito la luz
que yace en mi interior
para discernir
el camino.
Querida Noche,
soy habitante
de una isla
escenario de alguna tormenta.
Te aguardo,
hasta que te juntes con el día
y, en pleno acto de amor,
se fabrique el alba.
de tus cabellos azabache
cuelgan estrellas de plata,
como eslabones
de un collar de austera artesanía.
En tu comienzo,
pareces diapositiva
de documental bien organizado.
El ladrillo hostil,
el hierro, el hormigón,
el civilizado asfalto,
son testigos de tu hermosura,
y elogian
la profunda maravilla
de tu simple puesta en escena.
Querida Noche,
la soledad no me hiere,
porque sé que me cobijas como a un hijo
que lejano tuvieras.
En ti he creído,
creo aunque no a ciegas,
pues necesito la luz
que yace en mi interior
para discernir
el camino.
Querida Noche,
soy habitante
de una isla
escenario de alguna tormenta.
Te aguardo,
hasta que te juntes con el día
y, en pleno acto de amor,
se fabrique el alba.
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