Aprendimos a perder
Aprendimos a perder,
pero ya conocíamos la derrota de cerca.
Los no tan familiarizados con ella,
deberían
tomar buena nota.
Pero la cosa
no tenía que ver
con el resultado final,
ni con la entrega de premios.
Porque ningún ser humano es un
premio.
Queda el amor entregado.
Y luego de esto,
la consecuencia destructora
del reactor nuclear
fracturado.
Sus vertidos tóxicos,
la contaminación ambiente.
El paisaje de una aldea destruída
y derrumbada y la conciencia
de que casi siempre
fue así.
Un chambao de tablones de madera,
uralita,
rejas de alambrada
y las herramientas del carpintero.
Aprendimos a perder,
a renunciar a la comodidad
de los palacios en los que nunca vivimos,
al colchón
mullido,
a la sopa caliente
y aprendimos a levantarnos.
De esto hace mucho tiempo.
Apareciste para darme luz.
pero ya conocíamos la derrota de cerca.
Los no tan familiarizados con ella,
deberían
tomar buena nota.
Pero la cosa
no tenía que ver
con el resultado final,
ni con la entrega de premios.
Porque ningún ser humano es un
premio.
Queda el amor entregado.
Y luego de esto,
la consecuencia destructora
del reactor nuclear
fracturado.
Sus vertidos tóxicos,
la contaminación ambiente.
El paisaje de una aldea destruída
y derrumbada y la conciencia
de que casi siempre
fue así.
Un chambao de tablones de madera,
uralita,
rejas de alambrada
y las herramientas del carpintero.
Aprendimos a perder,
a renunciar a la comodidad
de los palacios en los que nunca vivimos,
al colchón
mullido,
a la sopa caliente
y aprendimos a levantarnos.
De esto hace mucho tiempo.
Apareciste para darme luz.
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