Querida ausente (CLV)
Querida ausente :
No es urgente esta misiva
pero la escribo con alguna urgencia.
No hace falta una fecha en el calendario
para vernos, una hora en la que quedar en la estación
o en una carta escrita de tu puño y letra
en la que toda mi impaciencia
se viera reflejada
y entonces
sin más dilación
no nos arredrásemos
a mostrarnos el amor
reprimido,
tras el hielo incontenible
del fuego del volcán.
Vendrá el deshielo,
pero no profetizo ni cómo ni cuándo,
mientras me arrastro caminando (a trompicones)
después
de la jornada hasta el tranvía.
Entre la muchedumbre,
le compondré una oda a tu pelo,
a tu sonrisa,
a la luz de la tarde
y otra a Yevtushenko,
y a sus manzanas robadas.
¡Cómo mi alma suspira por tí!
No es urgente esta misiva
pero la escribo con alguna urgencia.
No hace falta una fecha en el calendario
para vernos, una hora en la que quedar en la estación
o en una carta escrita de tu puño y letra
en la que toda mi impaciencia
se viera reflejada
y entonces
sin más dilación
no nos arredrásemos
a mostrarnos el amor
reprimido,
tras el hielo incontenible
del fuego del volcán.
Vendrá el deshielo,
pero no profetizo ni cómo ni cuándo,
mientras me arrastro caminando (a trompicones)
después
de la jornada hasta el tranvía.
Entre la muchedumbre,
le compondré una oda a tu pelo,
a tu sonrisa,
a la luz de la tarde
y otra a Yevtushenko,
y a sus manzanas robadas.
¡Cómo mi alma suspira por tí!
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