Querida ausente (CLXII)

Querida ausente:

Si has estado ausente una eternidad, entonces nunca estuviste ausente.
No has estado.
Por ello, es posible que puedas estar.
Y no desespero aunque la desesperanza
sea un sentimiento parecido a la melancolía.
A veces debe ser renovado,
como el agua que en el jarrón ya está sucia,
y que necesita renovarse en la melancolía.
Abrir la ventana
y repetir una vez más:
¡persisto, Amor, hasta el final de mis días!
Persisto e insisto porque
desde que te conocí
no hay otra Estrella que brille más
y que alumbre la Noche Oscura.
Ya no es un deseo sin más,
es un sentimiento elaborado
que se asienta
en el mecanismo del placer
para justificarse.

Querida Ausente, Hoy estás posiblemente presente

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