Amanece en la ciudad

Amanece en la ciudad.
El sol se asoma tras la línea
del horizonte
y el día comienza
con el ritmo cadencioso
de un bolero.

Sé que tratar de estar mejor
es no forzar el proceso,
sino dejar que las cosas fluyan
y sigan su curso natural.
Verás.
En el mecanismo que subyace
a la línea curva que se encierra en sí misma,
primero aparece tu recuerdo.

De la evocación del mismo,
viene algún olor, el tono de tu voz,
alguna palabra amable dicha,
y en el río casi vacío de aquel afecto,
una gota de agua tuya
parece un mar.

Después, se juntan las ganas.
como en un autobús atestado de gente
en las horas punta.

Por ... ¿último?, surge el poema
como otra forma de ponerle palabras
a tanta emoción y sentimiento.

Asimismo,
lo envuelvo en un paquete o enrollo la hoja de papel
y la introduzco en una botella
lanzándola al río
y cruzando los dedos para que abras
el mensaje
y éste te traiga
alegría a tu presente,
la construcción de un mundo no tan lejano,
o al menos fragmentos
de tibia armonía.

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